Creure en la màgia

By setembre 10, 2015 Articles
AbbeyRoadss

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Ya son 7 años que vivo con una gata negra al lado y no me preocupo que cada día cruce mi camino. Quizás porque tiene algún pelo blanquito en su cuello? Tengo otro ejemplo, que [Adriana] una amiga mía algunas veces/cada 7? años/ celebra su cumple el viernes 13 y si que siempre esperamos algun ‘extra’ este día). Todos (al menos en Rusia) recuerdan estas supersticiones de toda la vida como si vuelves a casa por olvidar alguna cosa tienes que mirar al espejo para que el camino vaya bien o como sentarse un minuto antes de irse de un camino largo. Mi favorito es superstición de unas amigas mías: en sus 16 y 19 años ellas estaban convencidas que una flor que tenían en su habitación era culpable por ellas no tener novios y empezaron a regarlo con el agua caliente para que los padres no se enteraran del delito. Hay que decir que la flor tuvo el nombre medio-oficial ‘deshacerse del hombre’ y crecía muy fuerte por toda su habitación de un lado al otro, y justo cuando sus padres lo tiraron, ellas dos empezaron a salir con los chicos/encontraron los novios.

Aunque este tema es muy atractiva, hasta que algunos pueden dedicarse a estudiar alguna de las supersticiones y no encontrar las evidencias, el primer experimento más significativo en psicología surgió sin esperar (o casualmente) en el año 1948 y encima con un psicólogo más famoso en el área de comportamiento. Se llamaba Skinner y fue un seguidor de los experimentos de Pavlov, trabajando muchísimo con los condiciones de las reacciones a los estímulos. Hasta que con sus trabajos y nombre apareció una vía de psicología – behaviorismo, que dominaba en el mundo durante mucho tiempo y formó uno de los bases de la psicología cognitiva (de la que hablamos en nuestro blog). Este experimento se llama ‘las palomas mágicas’, no era ni experimento en el primer lugar, más una consecuencia.

Por ser un amante de las palomas (a parte de usarlas como los sujetos de investigación), Skinner las tenía bastantes en su despacho, estaban en las jaulas y como no siempre se podía fácilmente controlar el proceso de alimentación, el científico les organizó un sistema de dar la comida automáticamente. Feliz y contento se fue de vacaciones y cuando volvió descubrió algo muy divertido: que las palomas desarrollaron unos movimientos específicos para cada paloma pensando (eso concluyó Skinner ) que así estaban influyendo a la máquina de comida. Una paloma estaba girando a la izquierda de la jaula dando dos o tres vueltas, otra estaba empujando su cabeza hacia una esquina arriba, repitiéndose otra y otra vez. El tercero desarrolló una respuesta de ‘sacudir’, levantando la cabeza rápidamente.

Skinner propuso relacionar este comportamiento con el de los humanos, cuando establecemos un link entre los dos eventos y que es algo natural para nosotros también. Que como las palomas muchas veces solemos pensar que estamos influyendo a las cosas que funcionan por si mismo. O relacionamos algunas consecuencias caóticas con un link del sentido. A pesar de que parece que hay mucha verdad en sus conclusiones todavía no todos están de acuerdos con ellos, poca gente se ve aceptable que les comparen con los animales, solemos de pensar en nuestra superioridad. De todas las maneras sí que existen los ejemplos muy parecidos en la cultura humana, como las creencias, por ejemplo, en los rituales para que venga lluvia, o muchos costumbres de nuestros abuelos, hasta que yo misma miro mal a pobre flor en casa donde vivo, que es exactamente igual que tenían estas amigas mías desde hace años en su habitación.

Creo que para mi la conclusión más importante del experimento sería que estas palomas y nosotros también (propongo copiando a Skinner) necesitamos establecer un link entre nuestros esfuerzos, lo que hacemos y las cosas que pasen o las que recibimos. Que dentro tenemos una esquema de influir a nuestras vidas por nosotros mismos, crear algo y es más natural que simplemente consumir cosas, hasta tener esta necesidad.

El artículo original de B.F. Skinner se puede encontrar aquí

Traducido por Adriana Alcaraz

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